La codorniz como entrenamiento de los perros para la becada

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Entrenamiento del perro para la becada

La codorniz nos ha resultado de gran ayuda para reciclar un poco a los canes y prepararse para salir al monte.

Aunque no siempre sale todo como nosotros queremos ya que las altas temperaturas de este verano han adelantado las cosechas y, para la apertura de la media veda, la mayor parte de las africanas se habían escapado.

Lo importante es haber podido sacar a los perros para que corriesen y encontrasen caza, aunque fuese menos que otros años. Incluso algunos tuvimos la suerte de encontrar algún bando de codornices de pasa durante las primeras tormentas de finales de agosto.

El calor ha afectado negativamente a los perros que, cómo no, se han cansado e incluso en ocasiones han estado al borde de la insolación.

La sequedad del terreno y la falta de agua han castigado duramente el físico de nuestros compañeros. El desgaste producido ha sido mayor de lo normal, por lo que llegan a la temporada general algo más cansados.

Por eso es del todo imprescindible que les dejemos descansar hasta que empiece la temporada ya que, de lo contrario, les puede pasar factura y más aún si tenemos en cuenta que muchos de nosotros salimos más de tres días por semana al monte, lo que supone una gran exigencia para los perros.

Si abusamos ahora, dentro de unos años lo terminaremos pagando ya que su desgaste, con ocho o nueve años, depende mucho de la tralla que le hayamos dado durante su juventud.

Un perro fuerte de entre dos y ocho años puede salir tres días, e incluso en ocasiones cuatro días semanales, aunque siempre intentando que sean alternos.

Recuperación y nutrición en el entrenamiento para cazar becadas

Lo más importante ahora es que descansen, pero sin perder la forma. Vamos, que tampoco les podemos dejar que se oxiden en la perrera. Por eso hay que sacarles un par de veces por semana en días salteados, una hora y media como mucho.

De esta manera siguen conservando la musculatura y la forma física, pero sin agotarse. A la vez, hay que empezar a proporcionarles un buen alimento que les ayude a soportar las futuras temperaturas cada vez más bajas y les haga engordar un poquito.

Cuando digo un poquito no me estoy refiriendo a mucho ya que, si se ponen como vacas, luego no son capaces de subir las empinadas cuestas del bosque tras las becadas ni de aguantar una jornada completa a un ritmo adecuado.

Aquellos que tengáis cachorros jóvenes y estéis emocionados con lo bien que se han portado en verano con las africanas, no caigáis en el error de siempre sacándoles al monte a diario para ver cómo trabajan. Lo mejor es dejarles en reposo y, si han perdido mucho peso, no les vendría nada mal darles un aporte vitamínico durante los quince días antes, que lo podéis adquirir en cualquier clínica veterinaria.

De todos modos, no os aficionéis demasiado a las vitaminas ya que no es bueno sobrevitaminizarles. Con un buen pienso es más que suficiente, aunque unas pastillas durante unos días, sin pasarse, no vienen nada mal.

Para aquellos perros entrados ya en años que ya no son lo que eran antes, también se les puede ayudar con las vitaminas aunque lo mejor es consultar con el veterinario. También se puede adquirir grasa energética en polvo, pero es mejor usarlo en plena temporada, cuando realmente bajan las temperaturas y nuestros canes se quedan como auténticos esqueletos.

Vigilar los alimentos de los perros

Algunos alimentos producen reacciones alérgicas en los perros. Otros pueden aumentar el nivel de energía porque tienen un alto porcentaje de azúcares en su composición. También hay comidas que provocan malas digestiones. Si el perro está demasiado cargado de energía, le costará mucho concentrarse en el trabajo. Si no se encuentra bien, tampoco podrá cazar en condiciones. Si está hambriento, no pensara más que en buscar algún hueso u otro posible nutriente. Si está empachado, sólo querrá tumbarse y descansar, por lo que optará por ir junto a nosotros.

Pero no olvidéis que, si el pienso es de buena calidad, normalmente el resto de aportes nutritivos sobran. Vale más que durante la época de caza nuestro fiel amigo disponga de un buen alimento de alta energía apropiado a sus necesidades y, por supuesto, de suficiente agua que debe ser cambiada a diario. El perro que descansa y está bien nutrido tiene todas las probabilidades de comportarse bien en el terreno de caza. Por el contrario, el que no lo está, seguramente terminará bajando el pistón.

Cuidado con las heridas de los perros de caza

Un detalle, no olvidéis cortarles el pelo de sus patas, sobre todo el que tienen entre los dedos. Es importantísimo, ya que en ellos se acumula el barro que, cuando se seca, es como una lija que desgarra la piel y termina por destrozar las extremidades de nuestros imprescindibles auxiliares. También es aconsejable examinarles bien si tienen alguna espiga clavada entre los dedos, en los oídos o axilas ya que, con el paso del tiempo, les pueden traer problemas.

Si se les introduce alguna y tiene orificio de entrada, seguramente la podréis sacar vosotros mismos con una pinza, aunque es mejor adquirir una crema específica que, introducida dentro de la herida mediante un caperuzón especial para ello, desinfectan la herida y hace salir la espiga. Aunque la mejor opción sería, en caso de duda, llevarle al veterinario que para eso está.

Acostumbrar a los perros a entrar en el monte

A los perros jóvenes les tenemos que recordar que tienen que cazar dentro del bosque y no en los sitios abiertos como han estado haciendo con las codornices. Por eso no vendría nada mal que en las salidas que hagamos a partir de ahora vayamos al monte y, si vemos que no quieren entrar por su propia iniciativa, tendremos que acompañarles, incluso soltar algún faisán si lo tenemos a mano asegurándonos de que vuela bien y no van a poder cogerlo.

Las codornices y las perdices no son las más apropiadas para estos lugares al no estar acostumbradas a sortear tanta vegetación, por lo que los perros las podrían atrapar. Por el contrario, los perros adultos ya veteranos no creo que presenten ningún problema pues ellos saben perfectamente cuál es su tarea y no merece la pena soltarles piezas sembradas para animarles con las que lo único que vamos a conseguir es que se estropeen.

Por regla general, las primeras arceas que entran a la Península lo hacen a lugares altos y habitualmente limpios de vegetación, lo que facilita notablemente el trabajo de los perros durante los primeros días de caza y, por tanto, la adaptación a este tipo de terrenos.

Aun así, no tenemos que olvidar que esta modalidad de caza se realiza en lugares frondosos en los que un can un tanto señorito y poco amigo de la maleza nos va a servir de poca ayuda. Lo que no podemos es pedir peras al olmo, así que lo primero que tenemos que tener en cuenta son las características de nuestro ayudante. Si el perro es joven, necesitará levantar varias piezas antes de animarse a introducirse en el monte, algo del todo lógico.

Lo que no aconsejo es perder el tiempo con un perro mediocre o no valido para este tipo de modalidad, ya que en la becada el perro lo es todo, un elemento absolutamente imprescindible, y nosotros somos unos meros espectadores que disfrutamos del buen hacer del can en el campo. Aunque nos de pena prescindir de alguno al que le hemos cogido un gran cariño y pueda resultar un tanto cruel, nos va a costar lo mismo mantener un perro bueno que uno malo y la diferencia de ir a cazar con uno u otro nada menos que durante diez u once años es muy grande. Claro, que no podemos descartarlo sin más por el comportamiento de los primeros días. Por eso, antes de tomar una decisión, el animal ha tenido que ver muchas becadas, no unas pocas.

La becada es distinta al resto de la caza

Que el perro no sea un artista con la codorniz no quiere decir que con la sorda vaya a fracasar. De hecho son dos tipos de caza totalmente diferente. Claro que es muchísimo mejor que domine también a las africanas. Incluso es muy importante que los perros cacen alguna temporada la codorniz ya que les ayuda a reforzar la muestra, a trabajar el patrón y a aprender a buscar, rebuscar y escudriñar bien todos los rincones del cazadero.

Muchos cazadores han terminado desilusionados y deprimidos pensando que aquellos perros que parecía que iban a ser unos auténticos atletas de la caza capaces de recorrer el campo como balas, han resultado ser unos blandengues que se han echado abajo tras unas horas de nada y han llevado además un ritmo bastante lento de caza.

Puede que estén en lo correcto y se trate de canes con poco aguante, pero lo más probable es que el problema venga de las altas temperaturas del verano y, seguramente, en otoño las cosas cambiarán. Por otro lado, no debemos descartar un perro porque su velocidad cazando la codorniz sea lenta. Me parecería excesivamente arriesgado ya que los perros corren mucho más con frío e incluso un perro tranquilo puede ser un auxiliar sin igual para la caza en el bosque. El que corran mucho no quiere decir que encuentren más caza ya que, en ocasiones, llevan velocidades demasiado rápidas en comparación con sus olfatos.

Adaptación a los collares

Es muy importante que acostumbremos a los nuevos perros al ruido de los cencerros y beepers. Para ello hubiese sido estupendo empezar a utilizarlos algo durante la media veda, aunque cuidando un poco de no estar todos los días llamando la atención en el coto evitando que el resto de cazadores y perros se vuelvan locos con el ruido.

Ahora es cuando tenemos que empezar a salir con los collares de becadas, de lo contrario no sería de extrañar que en las primeras salidas tras las sordas los más novatos se asustasen de su sonido. Por eso hay que asegurarse de que no les molesta y que se familiaricen antes de la temporada. Incluso se los podemos colocar mientras comen o juegan con nosotros para que se les haga más ameno y natural.

De todos modos, la mayor parte de los perros no suele presentar problemas con el uso de los collares y campanillas. Suele ser en la muestra cuando más lo extrañan ya que no es normal que, mientras están parando una pieza en total tensión, suenen unos bocinazos fortísimos junto a su oreja. Si lo pensamos, es de lo más lógico que se asusten las primeras veces. Por eso sería bueno tener la oportunidad de que los perros pongan algo de caza antes de salir con la escopeta para que terminen por acostumbrarse.

Aun así, la mayor parte de los canes suelen hacerse a los beepers en seguida y sin ningún tipo de problemas.

Protección de las extremidades de los perros

Por supuesto, no me olvidaré de recordaros que protejáis sus almohadillas para que el perro no se quede cojo tras las primeras salidas al bosque. Este tipo de perros, los de becada, son auténticos todo terreno ya que tienen que meterse por todos los rincones del monte en los que el suelo esta mojado, con piedras, con ramas secas, hielo, nieve y un largo número de obstáculos que terminan por machacar los duros, pero no indestructibles, pies de nuestros indispensables perros.

Por eso tenemos que hacernos con un producto apropiado para sus plantillas y aplicárselo durante los días anteriores al comienzo de la veda. Esta protección también nos es de gran ayuda para cicatrizar heridas que se han producido en las almohadillas, de manera que lo podemos utilizar para prevenir e incluso para curar. El uso debe ser totalmente tópico. Lo perfecto es empezar casi un mes antes y aplicárselo cada dos o tres días. Sin embargo, en caso de irritación, es mejor hacerlo todos los días durante un par de semanas. De este modo aumentaremos notablemente la resistencia al roce.

La confianza y el cariño hacen madurar al perro

No hay que olvidar que el perro tiene que estar bien preparado psicológicamente. Tiene que notar cariño por parte de su amo o adiestrador para que se sienta seguro y capaz de conseguir lo que quiera. De nada nos vale un can lleno de cualidades pero que, a la hora de la verdad, se acobarda y lo único que hace es estar sólo atento y pendiente de nosotros.

El buen perro becadero tiene que ser independiente, aunque siempre dispuesto a obedecer a su amo y líder. Tampoco tenemos que pasarnos de cariñosos y estar todo el día jugando con él, ya que luego no querrá cazar y lo que se le pasará por su cabeza y esperará son las caricias. Eso está muy bien para un cachorrillo, pero no para un adulto ya que lo podemos echar a perder.

Hay que dejar que madure, por eso lo importante es darle confianza y alegría, pero sin pasarse. Cuando nos comunicamos entre nosotros, lo hacemos entre seres humanos (antropomorfismo). Pero cuando intentamos comunicarnos con nuestros perros, lo hacemos con una especie diferente y con unas maneras desiguales de entender las cosas, es decir, cinomórficamente. Vamos, que no podemos portarnos igual con una persona que con un perro.

La razón del hincapié que os hago en todos estos cuidados y atenciones con los perros así como en su esmerada preparación es porque, como bien sabéis los becaderos, si algo no puede faltar en esta emocionante, difícil y única modalidad de caza es el perro, elemento verdaderamente fundamental e imprescindible en la caza de la becada.

Por eso, lo que importa ahora es que entren muchas becadas. Esperemos que este año sea no sólo algo sino mucho mejor que el pasado. Si no entran las arcéas, el mejor entrenamiento no nos servirá de nada, ni a los perros ni a nosotros mismos. Así que lo único que nos queda es salir al monte y esperar que podamos disfrutar de los más espléndidos lances con nuestros imprescindibles compañeros de caza.

Los perros que salen casi a diario

Aquellos que tengáis perros que salen casi todos los días al monte durante varias horas, notaréis que el rendimiento del perro va bajando. La mayor parte de los canes aguantan bien las cinco primeras horas y después se cansan. Un modo muy bueno de combatir el cansancio es la L-Carnitina.

Este producto lo venden algunas clínicas veterinarias pero también se puede conseguir en cualquier herboristería o incluso en farmacias por un precio mucho más económico.

En principio la L-Carnitina no tiene contraindicaciones ni efectos secundarios. Por lo que no tiene por qué sentarle mal al perro. Lo utilizo en un par de mis perros y les funciona de maravilla. Aguantan desde las ocho y media hasta las cinco de maravilla y cuatro días semanales. Antes también pero desde las tres bajaban mucho el ritmo.

La letra L significa que es un producto natural, de manera que nos aseguramos de que sea L- Carnitina y no Carnitina por si las moscas. Es un producto que se utiliza para adelgazar. Nos ayuda a quemar las grasas, de modo que el perro las quema mejor y esto hace que aguante más y se recupere antes. De manera que si hace mucho ejercicio adelgaza más de lo normal por lo que hay que aumentarle la comida un 20 o 30 %.

La dosis perfecta es un día 500mg y otro 1000mg de manera alterna. Empezamos ocho días antes de la temporada y lo mantenemos durante la misma. Normalmente los botes suelen ser de entre 40 y 60 cápsulas de 500mg cada una. Son mejores que las pastillas ya que las cápsulas las podemos abrir y echar el polvo sobre la comida. Sin embargo las pastillas se las tenemos que meter dentro de la boca o dárselas dentro de una salchicha o un quesito.

fotografía: By Ronald Slabke – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5703078

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Entrenamiento para la becada
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Entrenamiento para la becada
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Entrenamiento del perro para la becada La codorniz nos ha resultado de gran ayuda para reciclar un poco a los canes y prepararse para salir al monte.
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